Intercambio con Alemania
Finales de noviembre. Tres de la mañana. Estación Delicias. Éramos unos veinte. Maletas, mochilas, caras de sueño, despedidas, nervios. Cogemos el bus y llegamos a Barcelona.
Esperas, colas, y llegamos al avión. Unas pocas horas después llegamos a Neumarkt, donde nos esperaban nuestros correspondientes alemanes. Un mes antes les había tocado a ellos venir a Zaragoza, y ahora nosotros estábamos allí.
Nos fuimos a nuestras nuevas casas, y al día siguiente comenzamos las visitas.
Asistir a algunas clases en el colegio, como de español (en la que participamos), matemáticas, química etc. Después visitamos la ciudad, y fuimos al Ayuntamiento, donde el alcalde nos recibió con algunas frases en español.
La siguiente visita fue a Munich. Viajamos en autobús junto con nuestros correspondientes, y visitamos los lugares principales. Después nos dejaron el resto del día libre para hacer compras e ir a sitios por nuestra cuenta, siempre acompañados de nuestros alemanes. Al día siguiente fuimos a Nuremberg. Por la mañana visitamos un museo que contaba la historia nazi, y por la tarde vinieron nuestros correspondientes, y pasamos el día con ellos de compras. Otro día pasamos la mañana entera con ellos en el colegio, en las clases y por la tarde fuimos todos a la bolera, donde jugamos un par de partidas, alemanes vs. españoles, y por la noche al Parkcafé, un bar de Neumarkt.
Llegó el fin de semana. El viernes por la noche nos llevaron a todos a un bar, donde tocaba un grupo alemán. Al día siguiente tomamos un brunch de salchichas blancas, típico de Alemania, y por la tarde fuimos a Nüremberg a patinar sobre hielo. Para muchos fue la primera vez que patinaban así, pero por suerte no hubo muchas caídas. Tras esto, fuimos a tomar algo antes de marcharnos a nuestras casas.
El domingo tocaba día familiar. Algunos tenían partido, otros se quedaron en casa durmiendo, y otros se fueron de excursión. Yo por mi parte fui a visitar Neuschwanstein, un castillo precioso que estaba cerca de Neumarkt. Y por la noche fuimos todos juntos de nuevo al Parkcafé, para celebrar la ultima noche que pasábamos allí.
A la mañana siguiente nos reunimos en el colegio donde nos esperaba el autobús que nos llevaría al aeropuerto.
Nos despedimos de nuestros amigos alemanes, y algunos acabamos hasta llorando.
Había sido una gran experiencia que nadie olvidaría: Lugares preciosos, excursiones, momentos inolvidables, y nuevos grandes amigos, que quién sabe, quizás en un tiempo podamos volver a ver.
Ana Lleida. 4º A ESO.






